Corría el año 1981. Joaquín Sabina, por aquel entonces, era Joaquín Sabina. Alguien que se buscaba la vida como podía tocando en pubs nocturnos durante la famosa movida madrileña. La fama y las giras por estadios llegarían después. Y he aquí uno de esos recuerdos más cálidos y entrañables de toda una época: la Mandrágora. Este disco se grabó en directo en el sitio del mismo nombre, ya cerrado, situado en la mítica Cava Baja, en pleno centro de la Villa y Corte. A pachas, como se suele decir. Un mano a mano entre Joaquín Sabina, Javier Krahe y Alberto Pérez. Fue éste, el primer acústico que salió a la venta en nuestro país muchos años antes de que se pusieran de moda y acabáramos todos empachados de tanto desenchufe eléctrico. He escogido esta canción porque comienza con dos de los cantaautores (Sabina y Pérez) preguntándole al personal por su compañero Krahe, al cual no encuentran. Esa complicidad con el público, esos vasos de cubata chocando entre sí, esos comentarios desenfadados e improvisados... Ningún directo recoge hoy día esas sensaciones. Las que, precisamente, le dan no sólo cuerpo, sino alma frente a un desangelado y frío disco de estudio. Ese calor y ese buen rollo que tantas veces he podido captar en tantos conciertos en garitos pequeños o medianos. Y aquí reposa, en un sitio privilegiado de la estantería. Debido a todos esos momentos. Capturados, ahí, en un cd y que con el transcurrir de las canciones te va atrapando, metiendo dentro de La Mandrágora y disfrutando, frente a frente, con estos tres autores geniales y esas canciones tan cachondas. Estás ahí, en esa grabación. Y no hace falta nada más. Pasándolo bien, que es de lo que se trata.
Nota final: Apenas un año después de esta grabación, el trío se separa y cada uno comienza su carrera en solitario, de todos conocida.
Hubo una época en este país, queridos niños y niñas, donde la palabra Dj sonaba a la marca de turno de cualquier insecticida. Simplemente, no existía. Tal es así, que si la pronunciabas señalando al pinchadiscos, te podía caer tal somanta de collejas que ni en la mili. Y es que aún conservábamos la dignidad lingüística. Traducíamos cualquier anglicismo y le dábamos nuestro toque personal. Claro, que Bill Gates todavía no había conquistado el mundo.
En aquellos años (1983), y con todo un país resacoso todavía de nuestro primer mundial de fútbol, entrar en ciertos barrios (me refiero a Madrid), y a ciertos sitios a horas impropias, era poco más que un curso de supervivencia adelantada. Básicamente, porque en aquellos tiempos, cada barrio era un pequeño microcosmos ajeno al mundo. Y cada local de copas, un territorio vetado para el personal ajeno al callejero autóctono. Vamos que, o pasabas con un nativo, o si pretendías "pillar" con las allí presentes, ya podías ir reservando cama en el hospital más cercano.
En aquellos templos de las seis cuerdas, donde uno podía deleitarse musicalmente con lo más granado del mundo rocanrolero, de vez en cuando, se dejaban caer algunos grupos de la tierra, que cinta en mano, eran pasados de la mano del primo, tío, cuñado, colega, vecino o simplemente, fan en cuestión, al pincha de turno y tras una breve escucha, reproducidos por el sistema analógico del momento. Es en estas circunstancias, y en sitios de poca luz y mucho humo en el ambiente, donde se pudieron dar a conocer grupos de la movida madrileña como Radio Futura, Golpes Bajos, etecé o el grupo que hoy nos ocupa: Alarma!!.
Estos tres chavalotes ( José Manuel Díaz y Jaime de Asúa con Manolo Tena al frente, recién salido del grupo Cucharada) , se lanzaron a pelo al circuito musical. Apenas se comieron un colín con su primer trabajo del año 1984. Pero he aquí que al año siguiente, con su segundo y último disco, canciones como Marilyn o la que nos ocupa: frío, cosecharon algo de triunfo entre la feligresía local , siendo solicitados y puestos más de una, de dos, y hasta de tres veces en la misma noche, dependiendo de la ingesta de alcohol correspondiente del amo del calabozo en cuestión, es decir, del pinchadiscos.
Y aquí viene el quid de la cuestión. Hay dos clases de grupos: a los que se les sube el ego después del éxito cosechado, lo asumen (cada miembro sabe que rol aceptar) y tiran pa´lante o a los que, simplemente, se les sube el ego después del éxito cosechado, no lo asumen, se dan de leches entre ellos y se acaban separando aludiendo motivos menos serios que ese. Parece ser que los Alarma!! optaron por la segunda opción. (Que ellos pongan la excusa que quieran pero en un 99% de los casos es el que procede).
Conocí esta canción por culpa de algunos amigos (Les mando un abrazo desde aquí) que tuvieron a bien rescatarla del limbo musical en el que se encontraba. Decidieron hacer una versión para sus conciertos. Me sorprendió muy mucho la letra (termina el sueño/ suena el disparo/ soy el delirio/soy la confusión/ sólo soy un verso que está equivocado/ mientras la muerte deja caer el telón), me sorprendió la melodía y me sorprendió la sencillez y lo bien parida que está. Por todo ello la pongo aquí. Y, para que los que la identifiquen, vuelvan, aunque sea por cuatro minutejos, al barrio del que salieron, a los garitos en los que tomaron sus primeros cubalibres y a la figura, idolatrada, de un Dj recio, como el pantocrator que gobierna las iglesias románicas, al que te acercabas con el mayor de los respetos a ver si te decía el nombre de aquellos tíos que estaban sonando o te ponía una canción que le solicitabas. Ni de coña, claro.
Nota final: " Los Secretos", otro grupo mítico de la época, la versionaron, teniendo, esta canción, una segunda juventud.